Las funciones de la mitología en el mundo actual

El ocaso de la perspectiva mítica en la cosmovisión del hombre de hoy.

¿Cuáles son las funciones de los mitos en el mundo de hoy?

Si revisamos las cuatro funciones tradicionales de la mitología, encontraremos que en gran parte se han desvanecido. Esta es, al menos, la mirada que propone Joseph Campbell, en su Mitología Creativa.

El enfoque metafísico-místico

La función religiosa es, sin duda, la primera de las funciones de una mitología viva. Lo cual significa, en términos prácticos, que tenga la capacidad implícita de generar temor (en el sentido del respeto) y humildad.

Pero lo cierto es que la teología, en términos actuales, no puede aspirar a ser más que uno simple ejercicio literario. Los textos arcaicos, en rigor, solo pueden comprenderse a la luz del contexto histórico que les daba sentido, un universo en el cual sus héroes, hazañas y sentencias resultaban infalibles.

Por eso, mientras que en la Edad Media, las Sagradas Escrituras eran las depositarias de toda fe, la misma fe, tomó a la Razón como destino durante la Ilustración. ¿Esa fe incondicional está depositada hoy en día en la ciencia? Probablemente, la confianza en que la ciencia puede protegernos ante la inmensidad de todo lo que aún no sabemos, es la característica más notable de nuestro tiempo. La ciencia, reemplaza al mito en su función metafísica y mística, presentándose como objeto de culto y como placebo frente a lo misterioso.

El enfoque cosmológico

Ya no buscamos la imagen del universo en los Textos Sagrados arcaicos, puesto que es la ciencia la que nos provee este tipo de respuestas. ¿Cómo ha llegado la ciencia a sustituir paulatinamente el pensamiento mítico que ha dominado la mente de la humanidad por siglos y siglos? Un breve recorrido por la historia de la ciencia, nos llevará a repasar una serie de revoluciones relevantes que fueron separando a lo mitológico de su función creadora de cosmogonías.

La revolución colombina o el ocaso del paraíso terrenal

“El paraíso, está aislado del mundo habitable por montañas o mares, o por alguna región tórrida, que no se puede cruzar. Por eso, quienes han escrito sobre topografía, no lo mencionan” Santo Tomás de Aquino

Hacia 800 a.C. Beda el venerable había sugerido que el Paraíso podría no ser un lugar físico sino un sitio espiritual. Esta idea, sin embargo, fue rechazada primero por San Agustin, y más tarde por SantoTomás quién hacia el 1300 habría intentado argumentar razonablemente respecto a la existencia física del Paraíso el cual no solo existiría sino que alguna vez habría de ser descubierto.

Y así, de acuerdo a la cosmovisión dominante durante la Edad Media, Dante había colocado el Paraíso en la cima del Purgatorio. No se trataba pues, de una metáfora, sino de una elaboración mítica que describían el modo en que los hombres medievales entendían físicamente el mundo en el que vivían. En efecto, cuando Colón durante su tercer viaje, pasó entre la isla Trinidad y tierra firme de Sudamérica, el volumen de agua del Orinoco que desembocaba en el Atlántico, creyó sin vacilaciones que se trataba de uno de los ríos del Paraíso.

La revolución copernicana o el ocaso de la armonía cósmica

Toda superstición es sin lugar a dudas, un concepto relativo porque desde su misma etimología, sugiere creer en algo que pertenece a una visión del pasado. La tierra plana y el sol girando sobre ella es una visión del pasado. No era un superstición en el siglo 8 a.C, sino una explicación que se correspondía con el alcance de la observación empírica por entonces. Y el valor espiritual de esta visión residía en que le otrogaba al hombre la seguridad respecto a la existencia de un sentido al universo: la armonía.

Pero esta armonía comienza a quebrarse cuando Copérnico rescata las teorías heliocentristas de la antigüedad, sugeridas por Aristaco de Samos. Mäs tarde, las investigaciones de Galileo, acabarían por aniquilar simultanemanete el univeso bíbliod como la poesía helenística de la música de las esferas.

En la actualidad, la mirada del universo ya no nos sugiere armonía, sino por el contario conflicto, cambio e inestabilidad. Y no se trata sólo de pensar respecto a la información conocida actualmente por la ciencia, sino también el paradigma ubica al hombre en una relación de inestabilidad respecto al mismo saber científico e incluso, respecto al modo en que la civilización se relaciona con los descubrimientos científicos.

La revolución newtoniana o el ocaso del primer motor necesario

La teoría del impuslo de Juan Buridan, eliminó de la cosmogonía la necesidad del “primer motor inmovil” de origen divino.

Galileo luego introducirá la matemática como método para determinar las leyes que gobiernan los movimientos y las inercias. Y finalmente Kepler, acabaría para siempre con el concepto del círculo como figura perfecta y necesaria para el funcionamiento del universo. Y finalmente Newton, daría el golpe final: la ley de gravedad sugería que Dios podría haber creado la máquina, pero ésta podía funcinar sin su intervención.

Las revoluciones de Kant y Laplace o el ocaso del dios creador

Avanza la hipótesis de un universo que surge de una nube de gas. ¿Es necesario un creador para la máquina del universo?

Lentamente, la idea de una personalidad creadora va pareciendo innecesaria. No es posible hablar del tiempo cuando este aún no existe. Y tampoco tiene sentido hablar de un tiempo que no es el tiempo. Lo mitológico deja de tener sentido en todo pensamiento científico.

La revolución darwiniana o el ocaso del hombre como ser acabado

El antecedente fue signado por Hutton que observó que los lentos cambios de la superficie terrestre no se logran sino a partir de lentas transformaciones.

Aunque, si de buscar antecedentes se trata, lo cierto es que los apuntes de Leonardo Da Vinci ya mucho tiempo atrás sugerían las similitudes entre las diferentes especies. Pero serían los aportes de Darwin los que finalmente eleminarían de la cosmogonía la idea del hombre como una especie fija, definitiva y acabada. Todo está en movimiento y el principio de la vida estaba inscripto en la misma evolución.

La revolución atómica o el ocaso del movimiento absoluto

Cuando los princpios físicos newtonianos son revisados por la teoría cuántica, el átomo deja de ser una bola sólida y se transforma en un universo asi vacío. Entonces, la naturaleza es tal que resulta imposible determinar el movmiento absoluto con ningún experimento.


En síntesis, si la función de la mitología era, despertar el temor y la humildad ante el misterio último, no podemos negar que la ciencia cumple hoy este rol con absoluta eficiencia. La ciencia es actualmente el saber que expone la cosmogonía y con ella, la única certeza que queda: que ya no existen certezas.

El enfoque social

La tercera función de la mitología es la de legitimar y mantener el orden establecido. Pero lo que sucede, en consecunia, es que el individuo ahora, se encuentra solo. Como diría Nietzche, o todo es falso, o todo está permitido.

El enfoque psicologico

Y la última función, la de centrar y armonizar al individuo que generaba de por sí, una entrega absoluta, ya no es posible, porque la mitología a perdido su presencia contenedora en el individuo.